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Una flor de estafa

Telar de la abundancia, de los sueños, mandala, flor o un sinfín de nombre que camuflan la misma estafa.   En los últimos meses se habla mucho de un sistema que promete bastante más que buenas ganancias a cambio de una “inversión” accesible. Aunque en rigor no se trata de una inversión, sino de un regalo que volvería multiplicado a quien lo entregó.

El llamado Telar es una propuesta de inversión que promete una ganancia del 700% sin esfuerzo. Un sistema piramidal en el que no sólo quien participa puede perder la inversión inicial de 1.500 dólares en algunos casos, sino que también, puede funcionar como parte cómplice reclutadora de futuras víctimas en la cadena de estafa.

Fuego, aire, tierra y agua son los elementos utilizados como escalones en ascendente, de la cadena que hay que trepar para aumentar la ganancia.

¿Cómo funciona?

Primero hay que “dar”, luego “atraer” para después “apoyar” y sobre el final supuestamente “recibir”. Se paga para entrar, o sea se entregan en algunos casos aproximadamente 1.500 dólares o su valor en pesos, para ingresar al nivel fuego que tiene como objetivo el “dar”. Luego hay que “atraer” a otras ocho personas más que den para poder subir al nivel “atraer”. En este punto la flor, el telar o el mandala se separa en dos grupos de nuevo que lleguen a otra vez dar, atraer, apoyar para que sólo una reciba. Y así sucesivamente.

Las personas que supuestamente hayan llegado al punto de “recibir” serán las que darán su testimonio, contarán todo lo que recaudaron de sus reclutadas, describirán lo que pudieron comprar con todo eso, invitarán por video a otras con su “logro” personal.

Es decir que ocho dan para que uno reciba. Es un beneficio sólo para el 7% de sus participantes, manteniendo en camino a cobrar a un 93% de integrantes que no verán ni un peso, ni recuperaran lo que invirtieron inicialmente para ingresar al sistema.

Una vez que el agua que está en el centro, recibe el dinero de los ocho fuegos, se retira y el esquema se divide en dos nuevas estructuras donde cada uno de los “tierra” se convertirá en el centro de una nueva flor, mandala o telar ocupando el lugar de “agua”.

La flor se multiplica, los participantes también y la cantidad de engañados se reproduce sin límites.

 

 

Fuente: iProfesional

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