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Vacunas: qué son, cómo actúan y su importancia en la salud

La mejor forma de luchar contra las enfermedades es la prevención, si bien abrigar a los niños para que no pasen frio o vigilarlos para que no se lleven elementos sucios a la boca colaboran con tal fin, la herramienta más conocida y efectiva son las vacunas.

La Organización Mundial de la Salud sostiene que la vacunación salva millones de vidas y es una de las intervenciones sanitarias más exitosas y rentables. Sin embargo en el mundo aún hay cerca de 20 millones de niños no vacunados o vacunados de forma incompleta.

AG Noticias dialogó con Analía López, jefa infectología del Hospital Illia, quien sostuvo firmemente que las vacunas “son más que importantes porque nos generan inmunidad”. Antes de nacer los bebés adquieren a través de la placenta las defensas necesarias para protegerse frente a posibles infecciones durante las primeras semanas de vida. Luego, esas defensas son trasmitidas al recién nacido a través de la leche materna. Sin embargo, pierden esa protección en poco tiempo. Allí es cuando empieza a regir la necesidad de inmunizar a los niños mediante la vacunación.

Asimismo, la profesional nos explicó que una vacuna tiene la función de generar inmunidad frente a una determinada enfermedad. A su vez estimula al organismo para que produzca anticuerpos que luego actuarán protegiéndolo frente a futuras infecciones, y agregó: “las vacunas previenen y atenúan los estadios graves de las enfermedad”.

Se trata de un medicamento biológico constituido a partir de microorganismos (bacterias o virus), muertos o atenuados, o productos derivados de ellos. El método más habitual para administrar las vacunas es la inyección, aunque algunas se administran con un vaporizador nasal u oral.

Las vacunas constituyen una de las medidas sanitarias que mayor beneficio ha producido y sigue produciendo a la humanidad, previenen enfermedades que antes causaban grandes epidemias, muertes y secuelas.

Enfermedades que antes eran epidémicas y que originaban una gran mortalidad ahora están erradicadas en todo el mundo (viruela), casi erradicadas (poliomelitis o sarampión) o controladas (hepatitis B, tétanos, difteria, meningitis meningocócica o tos ferina).

En relación a aquellas minorías desinformadas o quienes optan por no vacunarse, o no vacunar a sus hijos, López sostuvo: “Lo que debemos hacer con las personas que no estén de acuerdo con la vacunación es informarles lo que significa una vacuna, la importancia que tiene y cuáles son los beneficios. Además hay que explicarles que una vacuna puede salvarles la vida. Se debe hablar con criterio científico y mostrar que las vacunas están por encima de cualquier mito o creencia”.

“Las campañas de promoción y prevención ayudan a formarnos e informarnos con cada una de las enfermedades. Los brotes de enfermedades que ya habían sido erradicadas, como el sarampión, tiene que ver de manera directa con la no vacunación” planteó la profesional de la salud.

Ningún otro medicamento salvó tantas vidas como las vacunas, por lo que no vacunarse o no vacunar a los niños se considera un acto de irresponsabilidad frente a la propia salud y frente a la sociedad, ya que puede suponer el retorno de enfermedades ya olvidadas en muchos países.

Bote de sarampión

Una mujer militante del movimiento antivacunas y sus cinco hijos fueron confirmados como los casos más recientes de sarampión en un brote que comenzó hace tres semanas en la Ciudad de Buenos Aires y que ya afectó a 29 personas.

En la última semana se confirmaron ocho contagios, de los cuales uno corresponde a esta mujer y otros cinco a sus hijos de 5, 9, 13, 16 y 19 años; la familia reside en el partido bonaerense de Ituzaingó pero el contagio se registró en un centro de Salud porteño.

El sarampión es una enfermedad viral muy contagiosa y potencialmente grave, que se propaga fácilmente cuando la persona infectada elimina secreciones respiratorias al hablar, toser o estornudar.

Puede presentarse en todas las edades, siendo los niños lo más afectados y pudiendo ser de gravedad en los niños pequeños e inmunocomprometidos. Puede causar graves complicaciones respiratorias como neumonía o enfermedades del sistema nervioso central.

Los síntomas son: fiebre alta, secreción nasal, conjuntivitis y tos, erupción en la cara y cuello que se va extendiendo al resto del cuerpo.

La única medida de prevención es la vacunación

Especialistas de la salud insisten con la importancia de la aplicación de dos dosis de la triple viral, que cubre contra sarampión, rubéola y paperas.

La primera dosis de dicha vacuna debe ser colocada entre los 12 meses y los cuatro años inclusive. Luego de los 5 años debe ser colocada la segunda.

“Las personas nacidas antes de 1965 no necesitan vacunarse porque son considerados inmunes”, dijo la profesional del Hospital Illia. Todos los adultos nacidos después de 1965 deben acreditar dos dosis de vacuna con Doble o Triple Viral.

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